Siempre cantando, siempre bailando, yo quisiera morir. De cara al cielo sobre este suelo, en el que yo nací. No quiero que me lloren, cuando me vaya a la eternidad, quiero que me recuerden como a la misma felicidad. Pues yo estaré en el aire, entre las piedras y en el palmar, estaré entre la arena y sobre el viento que agita el mar.
Se murió el Gitano. El hombre que cuidaba su intimidad como nadie, que hacía delirar a las nenas y que quedará en la historia de la música nacional. Desde acá, un simple homenaje, un breve recuerdo, a un grande de verdad.
